sábado, 10 de enero de 2009

Sigue la guerra pese al voto de la ONU.



Tras la abstención de EE.UU. en la ONU siguieron los ataques en Gaza por aire y por tierra, matando a 22 palestinos. Hamas disparó una nueva andanada de cohetes a través de la frontera, impactando a Beersheba y Ashkelon.El conflicto de Gaza empeoró ayer, después de que ambos lados hicieran caso omiso a un llamado de la ONU para un cese del fuego inmediato, e Israel indicó que puede mover a sus fuerzas aun más adentro de las áreas urbanas densamente pobladas. Una reunión del gabinete de seguridad de Israel rechazó la resolución de cese del fuego aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, mientras seguían los ataques en Gaza por aire y por tierra, matando a 22 palestinos más y elevando el número de muertos a 800, según afirman los funcionarios palestinos. Hamas disparó una nueva andanada de cohetes a través de la frontera, impactando a las ciudades de Beersheba y Ashkelon. Trece israelíes han muerto desde que se lanzó la ofensiva sobre Gaza, el 27 de diciembre.

Hoy, por primera vez desde que comenzó la ofensiva militar israelí hace casi dos semanas, representantes de Hamas llegarán a El Cairo para iniciar negociaciones sobre la propuesta de un cese del fuego, presentada por el gobierno egipcio. Mussa Abu Marzuk, número dos de la dirección de Hamas en el exilio, adelantó que pedirán detalles sobre el plan, que prevé una tregua por tiempo limitado para solucionar la crisis humanitaria. En Europa, la diplomacia parecía estar en stand by, mientras delegaciones viajaban a Medio Oriente, con la esperanza de que la mediación egipcia lograra lo que las Naciones Unidas no pudieron.

La oficina del primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que los ataques de cohetes demostraban la futilidad de pedir un inmediato cese del fuego. Una declaración dijo que “sólo prueba que la decisión de la ONU es impracticable y no será acatada por las organizaciones asesinas palestinas”. Un vocero de Hamas dijo que “no estaban interesados” en un cese del fuego porque no habían sido consultados sobre la resolución que no llegaba a cumplir ni con sus mínimas exigencias.

El gobierno israelí dijo que el borrador no brindaba las medidas necesarias para detener el contrabando de armas y Hamas dijo que no mencionaba el tema de los túneles a la frontera egipcia, el único medio de contacto de Gaza con el mundo exterior, ya que están bloqueados por los israelíes y no aceptaba la presencia de fuerzas israelíes en el territorio palestino. Hamas acusa a Estados Unidos, que se abstuvo de votar, de debilitar la resolución para darle a Israel más tiempo.

Por su parte el ministro israelí del Interior, Meir Sheetrit, miembro del gabinete de seguridad, criticó ayer la negativa de Estados Unidos de imponer su veto a una resolución del Consejo de Seguridad que llama a un alto el fuego en la Franja de Gaza. “Hubo promesas por parte de los estadounidenses de imponer su veto que, por desgracia, no fueron mantenidas bajo la presión, aparentemente, de los países árabes que enviaron a sus ministros de Relaciones Exteriores” a Estados Unidos, lamentó Sheetrit en declaraciones a la televisión pública.

El gobierno israelí dijo que estaba estudiando planes de alto riesgo para enviar tropas al centro de la ciudad de Gaza para destruir las capacidades militares de Hamas, lo que es probable que lleve a grandes bajas civiles así como bajas israelíes. Anoche un comunicado del ejército confirmó que en las próximas horas enviarían a reservistas para comenzar con la tercera fase de la Operación Plomo Fundido.

Las relaciones entre el gobierno israelí y la ONU y otras agencias internacionales continuaron deteriorándose con relatos contradictorios de dos incidentes que involucraban la muerte de civiles. Las entregas de alimentos fueron suspendidas el jueves después de que la ONU y la Cruz Roja acusaran a los israelíes de disparar sobre un convoy de ayuda humanitaria. Y ayer, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, pidió una investigación independiente sobre los informes que la fuerzas israelíes habían llevado a palestinos hacia una casa en Gaza y dispararon sobre el edificio al día siguiente, matando a 30 de ellos. Pillay dice que las muertes “parecen tener todos los elementos de crímenes de guerra. Pide a gritos una investigación adecuada”. El ejército israelí, a su vez, afirmó que la investigación que ellos llevaban a cabo demostraba que ambas acusaciones eran falsas.

La agencia de ayuda alimentaria de la ONU, el Programa Mundial de Alimentos, dijo que cada vez era más difícil encontrar comida en Gaza, donde mucha gente está demasiado asustada para abandonar sus hogares y el abastecimiento es escaso.

Por su parte, Condoleezza Rice, la secretaria de Estado de Estados Unidos, tuvo que abstenerse de votar a favor de la resolución del cese del fuego en Gaza en el Consejo de Seguridad de la ONU después de recibir órdenes de Washington, dijeron fuentes diplomáticas ayer. La abstención fue el toque final de una maratón de negociaciones de tres días en Nueva York.

Para la ONU, no hacer nada ante el creciente número de bajas se estaba convirtiendo en algo insostenible. Pero cuando tres de los más importantes diplomáticos del mundo –Rice, el canciller británico David Miliband y su contraparte francés, Bernard Kouchner– llegaron a Nueva York el martes para tomar acción, había muchos motivos para creer que sus esfuerzos no terminarían en lágrimas. Lo más alarmante era la perspectiva de un voto de un texto de cese del fuego presentado por Libia. Estados Unidos estaba amenazando con vetarlo. Pero el jueves a la mañana, Estados Unidos tuvo un sorprendente cambio. Apoyaría una resolución si los británicos hacían el borrador. Lo que Miliband y su equipo hicieron debidamente.

Miliband, Kouchner y Rice se pasaron todo el día entrando y saliendo del salón de conferencias en el sótano de un edificio de la ONU donde los ministros árabes estaban apiñados. Cuando finalmente los miembros del Consejo de Seguridad se dirigieron a sus cámaras para el voto, había un ambiente de celebración. Solo a último momento, minutos antes del voto, corrió la voz de que Estados Unidos no votaría a favor.

No era un secreto que Rice había estado en el teléfono con Washington y con el primer ministro israelí Ehud Olmert, todo el día. Pero el llamado que cambió el rumbo provino del presidente George Bush para Rice. No vetes la resolución, dijo, pero no votes a favor.

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