jueves, 16 de abril de 2009

Piratas somalíes perseguirán a todo barco estadounidense.


"Buscaremos a los estadounidenses y, si los capturamos, los mataremos", amenazó Ismael, un pirata de 25 años, desde la ciudad portuaria de Harardhere. Los piratas atacaron hoy otro carguero norteamericano, mientras fuerzas navales francesas detuvieron a 11 de ellos, en una jornada que elevó la tensión en la costa Este de Africa.
Los bucaneros lanzaron hoy granadas y dispararon con ametralladoras contra un carguero estadounidense que transportaba ayuda alimenticia, pero el barco logró escapar del ataque y fue escoltado a Kenia por buques de la Armada norteamericana.

Pese a las advertencias del presidente Barack Obama, y a la muerte de cinco de sus compañeros en recientes operaciones de rescate de las marinas estadounidense y francesa, los piratas somalíes secuestraron cuatro barcos más y tomaron más de 75 rehenes desde la dramática liberación de un capitán norteamericano, el domingo.

La tripulación de 20 estadounidenses del carguero que escapó hoy del nuevo ataque, llamado Liberty Sun, resultó ilesa, pero el buque sufrió algunos daños, informó la compañía naviera a la que pertenece.

Uno de los piratas afirmó que su grupo se dedicará a atacar específicamente barcos y tripulaciones estadounidenses, pese a la advertencia de Obama de combatir la piratería hasta el final.

"Atacaremos sus barcos porque conocemos sus banderas. Anoche, un navío de bandera norteamericana se nos escapó por un pelo. Los atacamos con una lluvia de granadas", se jactó uno de los atacantes.

Desde París, el Ministerio de Defensa informó que fuerzas navales francesas detuvieron ayer a 11 piratas tras abordar una "nave nodriza" en aguas al este de Africa y frustraron el secuestro de un buque liberiano.

Las "naves nodrizas" piratas son por lo general barcos extranjeros secuestrados, que los corsarios usan para transportar lanchas mar adentro y reaprovisionarlas mientras cometen sus ataques.

La nave pirata, de unos 10 metros de largo, fue interceptada 900 kilómetros al este del puerto keniano de Mombasa en horas de la madrugada, luego de ser avistada por un helicóptero que observó sus movimientos durante la noche, dijo el Ministerio de Defensa.

Los 11 piratas capturados están detenidos a bordo de la fragata Nivose, una nave francesa que participa de la misión naval de la Unión Europea (UE) para proteger la navegación en las aguas infestadas de piratas del Golfo de Adén, entre Somalia y Yemen.

Aunque fallido, el ataque al Liberty Sun frustró el proyectado reencuentro entre el capitán estadounidense rescatado el domingo pasado y los 19 miembros de la tripulación de su barco. El capitán Phillips tenía previsto reunirse hoy con sus marineros en Mombasa para regresar, juntos, a Estados Unidos en un vuelo chárter.

Pero el acorazado estadounidense en el que se hallaba Phillips, el USS Bainbridge, debió navegar mar adentro para escoltar al Liberty Sun luego de que escapó del ataque.

Su tripulación, entonces, abordó un vuelo de regreso a Estados Unidos en el aeropuerto de Mombasa, informó la compañía naviera dueña del barco que capitanea Phillips, el Maersk Alabama. Un segundo avión esperaba al capitán en el mismo aeropuerto, dijo un vocero de la empresa naviera. "Estamos muy felices de estar yendo a casa. Pero estamos desilusionados por no habernos reunido con el capitán en Mombasa. Es un hombre muy valiente", dijo el marinero William Rios. Phillips se ofreció como rehén a los piratas que abordaron su barco para salvar a su tripulación.

Los marineros del Liberty Sun usaron la misma táctica que utilizó Phillips para frustrar el ataque pirata: encerrarse en la sala de máquinas. "Estamos siendo atacados por piratas. Llueven cohetes y balas. Estamos atrincherados en la sala de motores y hasta ahora ninguno está herido", escribió el marinero Thomas Urbik, de 26 años, en un e-mail enviado a su madre.

El USS Bainbridge respondió al llamado de auxilio, pero los piratas ya se habían ido cuando llegó al lugar del ataque, cinco horas después, dijo el capitán de navío Jack Hanzlik.

Los piratas atacaron 79 embarcaciones este año y secuestraron a 19 de ellas. Diecisiete navíos y más de 300 marineros, de más de una decena de países siguen en su poder. Solo el año pasado, los piratas somalíes cobraron 150 millones de dólares en rescates de barcos secuestrados.

La captura de naves para cobrar rescates es el negocio más lucrativo de Somalia, un paupérrimo país del Cuerno de Africa que desde hace años carece de un gobierno que controle todo su suelo.

El Golfo de Adén, que conecta el Canal de Suez y el mar Rojo con el océano Indico, es uno de los corredores marítimos más navegados del mundo, transitado por unos 20.000 barcos por año.

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