sábado, 5 de junio de 2010

Brutus.


Nadie los conoce. Ninguno se hace cargo. Todos los niegan. Julio Grondona, Diego Maradona y Aníbal Fernández ya no saben como hacer para evitar que el tema se salga de control. Sin embargo, los barras bravas o hinchas caracterizados –como se los denomina ahora- están en Sudáfrica a donde llegaron en el mismo avión que la selección argentina. Maradona dice que prácticamente ni los escuchó gracias a las pastillas que se toma para dormir, Grondona dijo que no sabía que viajaban en el mismo avión y Aníbal Fernández parece no darse cuenta que dos de los “caracterizados” son parte de la patota que Guillermo Moreno utilizó para tomar el INDEC por asalto. Se trata de Ariel “Gusano” Pugliese y Javier Miranda, ambos pertenecientes a la barra brava de Nueva Chicago y que participaron del escrache a Gustavo Noriega en la Feria del Libro. Es el mismo INDEC que Amado Boudou prometió devolverle la trasparencia cuando asumió el Ministerio de Economía.

En el Senado, Aníbal Fernández rehusó hablar de Guillermo Moreno aduciendo que los Secretarios de Estado se limitan a cumplir órdenes de la Presidenta. El Jefe de Gabinete no le hice un favor a Cristina Fernández, porque de sus palabras fácilmente puede deducirse que, entonces, fue la Presidenta quien le ordenó a Moreno sembrar el organismos de patoteros y barras bravas para que amenacen a los trabajadores que están en contra de la intervención.

Aníbal Fernández no sólo debería explicar qué hace una fuerza de choque dentro de un organismo oficial, implantada allí por Moreno, tal vez por órdenes de la Presidenta a decir del propio Jefe de Gabinete, sino por qué están en Sudáfrica cuando alguno de ellos inclusive tienen antecedentes judiciales. Pero además, Fernández tendría que explicar por qué viajó a Pretoria el comisario Alberto Perrone, a cargo de Eventos Deportivos de la Policía Federal que depende de la Jefatura de Gabinete. El diario Crónica reveló que Perrone tiene relación con Marcelo “Manco”Aravena, uno de los capos de la hinchada que alienta en forma permanente a la Selección y que ya está en Pretoria. El diario publicó una foto en la que se lo puede ver a Perrone apoyándole amistosamente una mano sobre el hombro al “Manco”. “Este barra tiene prohibido salir del país por haber participado en el asesinato de dos hinchas de River, Walter Vallejos y Angel Delgado, el 30 de abril de 1994”, publicó Crónica sobre Aravena. Fernández cuya facilidad de opinión está más que probada, debe explicar por qué en un país con graves problemas de inseguridad, la policía cuida a los barras bravas que han provocado no pocas tragedias y han diezmado familias y muchos de ellos se encuentran vinculados con negocios muy turbios; en vez de proteger a las víctimas.

Por su parte, el ex presidente de Vélez Sarfield Raúl Gamez fue durísimo con Fernández cuando en Contrapunto declaró que "parece mentira" que Aníbal Fernández sea el jefe de Gabinete del gobierno nacional y advirtió que es "muy probable" que se produzcan enfrentamientos de barrabravas en Sudáfrica, para "ver quién es el más guapo". Además, que el funcionario es responsable, como la dirigencia del fútbol y la Policía Federal, de que estos grupos violentos hayan crecido en los últimos años, y acusó que "el Gobierno tiene características de ese tipo, de comprar mano de obra violenta para algunas marchas políticas". La respuesta del funcionario estalló y la polémica no se hizo esperar. Fernández no dio argumentos para explicar lo que al parecer no tiene explicación, pero como es su costumbre se encargó de desacreditar a Gamez: "es un charlatán y como todo charlatán habla charlatanerías, él es un barra brava".

La esgrima verbal de Aníbal Fernández no aclara nada y es una respuesta que lleva indeleble sello, más cercanas a los programas de chimentos que involucran a personajes de la farándula que al ministro más importante del gabinete. En sus declaraciones en FM Identidad, Gamez pronunció una frase brutal cuando dijo que el gobierno tiene la característica de comprar “mano de obra violenta”. Es difícil argumentar en contra. El gobierno ha dado muchas demostraciones de utilizar la violencia como una herramienta más de la gestión. La intervención del INDEC, el escrache a periodistas y aquel bloqueo a las estaciones de servicio de Shell varios años atrás organizado por Luis D’Elía son inapelables. Pero sin lugar a dudas, el caso del INDEC es el más revelador, allí directamente contrataron a los barras bravas; los blanquearon. En este marco no parece casual que el fútbol para todos lo controle el gobierno, porque todo cierra para alcanzar la ecuación perfecta de la que resulta violencia, amedrentamiento con el objetivo de acumular y retener el poder.

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