sábado, 5 de marzo de 2011

“Es preciso dejar atrás el molde militar”.


Garré resumió los ejes de su gestión: establecer una conducción política férrea, renovar los mandos, convocar a los foros sociales para que ejerzan un control ciudadano, volcar más efectivos a la calle y romper las relaciones entre policías y delito.
“Es preciso terminar con el autogobierno de las fuerzas policiales y dejar atrás el molde militar. La autonomía de las fuerzas policiales favorece la existencia de redes de ilegalidad y de impunidad que perjudican a toda la sociedad que incluye en ella a los miembros de las fuerzas, ya que es falsa la antinomia ciudadano-policía: los miembros de las fuerzas son también ciudadanos y como tales tienen obligaciones y derechos.” Con esta síntesis, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, resumió los puntos centrales de la nueva política del Poder Ejecutivo en materia de seguridad, ya adelantados por Página/12 hace casi un mes: establecer una conducción política férrea de todo lo que tiene que ver con seguridad, renovar los mandos, convocar a los foros sociales para que ejerzan un control ciudadano, volcar más efectivos a la calle, romper las relaciones entre policías y delito y combatir las organizaciones delictivas, en especial, las que tienen que ver con el robo de autos, la piratería del asfalto, la trata de personas y el narcotráfico. Una de las medidas más nítidas de esta nueva etapa fue la realización en la madrugada del jueves de 40 allanamientos a prostíbulos porteños. Como existen muchas sospechas de complicidad de policías federales en la trata de personas, el operativo fue concretado por efectivos de la Gendarmería y la Prefectura.

Garré habló durante la inauguración del ciclo lectivo de la Escuela de Cadetes de la Policía Federal y estuvo acompañada por los funcionarios de mayor rango de su ministerio, como Graciela Caamaño, Ileana Arduino y Gustavo Palmieri, así como el jefe y subjefe de la Federal, Enrique Capdevilla y Alejandro Di Nizo, y los 13 superintendentes de la fuerza. Durante la ceremonia, también Garré entregó insignias a los cadetes egresados.

No es casual que Garré haya presentado los lineamientos centrales de su gestión ante los cadetes. Justamente una de las primeras políticas del ministerio será transformar los planes de estudios de los tres niveles de la educación policial: la escuela de suboficiales, la de oficiales y la Universidad de la Policía Federal. Y no sólo cambiarán los planes de estudios, sino también las autoridades y profesores. Como primera medida, Garré constituyó un equipo que está evaluando todos los programas de estudios y formación. Habrá una fuerte reorientación en materia de valores, estudio del derecho, mecanismos de control o administración en el uso de la fuerza, negociación en caso de conflictos, protocolos de actuación ante las distintas situaciones, intervención en espacios públicos. Tampoco es casual que también ayer la ministra se reuniera con integrantes de las Madres del Dolor y les ofreciera su apoyo para contribuir a la investigación de los hechos que denuncian, que en muchos casos involucran a la propia policía. Las Madres del Dolor participarán en charlas con cadetes y oficiales.

La idea nodal en todos los aspectos es que se pone fin al autogobierno de las fuerzas de seguridad que antes manejaban gran parte de los ascensos, reubicación de jefes, planes de estudios, estrategias frente al delito, operativos y hasta los casos de sospechas de vinculaciones de efectivos con hechos delictivos. Garré lo dijo en forma explícita: habrá una fuerte conducción política, se termina la autonomía de las fuerzas de seguridad. Y cuando mencionó el concepto de abandonar el molde militar, Garré quiso dejar en claro que la vida en la Gendarmería, la Prefectura, la Policía Federal o la Policía de Seguridad Aeroportuaria no consiste en hacerle la venia al superior, sino en “desarrollar las fuerzas que nuestra sociedad necesita”.

La ministra enumeró que el objetivo será “proteger la vida, las libertades, los bienes, los derechos y las garantías de los ciudadanos. Luchar contra el crimen organizado y el delito complejo. Colaborar con la Justicia en el esclarecimiento del delito. Resguardar a las víctimas, evitando su revictimización. Hacer uso de la fuerza de modo racional y progresivo en conformidad con los estándares internacionales de derechos humanos. Actuar con transparencia y honradez en la gestión, luchando contra la corrupción. Incrementar la presencia policial en las calles y que esa presencia sea confiable para todos y todas, favorecer la persuasión y prevención frente a situaciones delictivas”.

Los síntomas de cambio en materia de seguridad son nítidos:

- El primero de todos, la creación del ministerio, con una figura fuerte como Garré a la cabeza.

- Se cambió la cúpula de la Policía Federal y es inminente el cambio de todos los jefes de las comisarías porteñas. Justamente es el ministerio el que está estudiando legajo por legajo para tomar las decisiones.

- Cambian todos los programas de estudio.

- La Policía Federal dejó ayer de tramitar y fabricar pasaportes. Ya el 25 dejó de entregar las cédulas de identidad. Todas esas funciones pasaron al Registro Nacional de las Personas. Con ello, los policías pasarán únicamente a ocuparse de seguridad y, además, se abandona el concepto de supervisión y control policial de la sociedad civil.

- Se hará una fuerte reconversión para que las tareas administrativas y de mantenimiento dejen de estar en manos de personal con estado policial.

- La estrategia es volcar más efectivos a las calles y a las tareas de seguridad.

- Este mes serán convocados todos los foros y organizaciones no gubernamentales abocados a cuestiones de seguridad. La idea es consolidar foros que se vinculen con cada comisaría y se efectivice un control social de la actuación policial.

- El énfasis estará puesto también en las cuestiones técnicas. Se instalarán más cámaras; se va a trabajar con la Policía Metropolitana en el sistema 911 que la Metropolitana va a inaugurar este mes y se está preparando un nuevo modelo de patrullero que sería presentado por la Presidenta en las próximas semanas.

- Habrá un estricto control del ministerio en procedimientos claves: allanamientos de desarmaderos, prostíbulos, investigaciones de narcotráfico, control de aviones y pesquisas relacionadas con robos de bancos o blindados.

- Se va a reflotar una comisión mixta de seguridad bancaria, incluyendo al gremio, los empresarios y el Banco Central. Se establecerán nuevas estrategias en esa materia.

- Garré buscará acuerdos con los países limítrofes, en especial Paraguay y Bolivia, para evitar que allí se inscriban autos de dudoso origen. También se buscarán convenios con Paraguay y Bolivia contra la trata de personas.

- Se están revisando todos los protocolos sobre actuación policial en calles o plazas. El objetivo fundamental será preservar las vidas, priorizar la negociación.

“Es indispensable romper los lazos policiales con cadenas del delito, allí donde existan”, dijo ayer Garré. Esta semana, la ministra desplazó a la titular de la comisaría de Almagro por las sospechosas fallas en la actuación frente a robos en departamentos. También los allanamientos a los prostíbulos, dejando al margen a la Policía Federal, marcan una tendencia. En la próxima semana, el Ministerio de Seguridad cumplirá apenas tres meses de existencia. Todo indica que los cambios recién comienzan.

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