viernes, 25 de mayo de 2012

Oyarbide está que explota con la Federal.

“No sé quién dio la orden para hacer un peritaje”, se quejó el magistrado y aclaró que es “el único que tiene capacidad para realizar” nuevas pericias. El había dicho que el explosivo tenía “poder de muerte” y la policía precisó que sólo era de estruendo.
El juez Norberto Oyarbide se enojó con la Policía Federal que ayer, luego de que él asegurara que la bomba encontrada en el Teatro Gran Rex, donde iba a disertar el ex presidente colombiano Alvaro Uribe, tenía “poder de muerte”, salió a aclarar que sólo se había tratado de una bomba de estruendo. El magistrado habló al salir de su casa con los movileros que hacían guardia en la vereda para preguntarle sobre la desmentida. Se quejó de que la policía hizo el peritaje sin que él se lo hubiera ordenado. “Aparece una versión policial dando cuenta de que era una bombita de olor. No sé quién dio la orden para hacer un peritaje, porque quiero que sepa toda la gente que cuando un juez interviene, el único que tiene capacidad para realizar nuevos peritajes soy yo y ninguna otra persona”, señaló más que ofuscado. También aseguró haber quedado “en un estado de confusión que perdura hasta el momento”. Oyarbide habló además con medios colombianos, entre ellos Radio Caracol, que en su página web reprodujo otras de sus frases: “O me engañaron a mí, o a la ministra de Seguridad” Nilda Garré, dijo. Su traspié con la supuesta bomba que terminó siendo un artefacto pirotécnico tuvo fuertes repercusiones, porque el relato que él mismo había hecho había sido totalmente dramático. El martes, luego de que un empleado de mantenimiento del Gran Rex encontrara la caja de cartón en el tercer piso del teatro donde iba a disertar Uribe, Oyarbide se presentó en el lugar. Tras hacer una inspección, dijo que se había evitado una tragedia de milagro. “Es un hecho muy grave que, con la fortuna de Dios, no trajo consecuencias que son absolutamente impredecibles”, había declarado. “Ustedes se podrán imaginar, los vidrios estallando, cortándose el circuito de la luz y el estado de conmoción de la gente.” Diez días atrás, en Colombia, uno de los ex ministros de Uribe fue víctima de un atentado en el que murieron dos personas. Así, el anuncio de que se había encontrado en Buenos Aires una bomba para atentar contra el ex mandatario ocupó en segundos el centro de la atención de los medios locales e internacionales. Las palabras de Oyarbide al salir del teatro lo amplificaron, y se pasó a hablar del intento de un atentado terrorista. Sin embargo, horas más tarde la ministra de Seguridad, Nilda Garré, aclaró en su cuenta de Twitter que la bomba era de estruendo y anunció que la Folicía Federal daría una conferencia de prensa sobre el tema. El encargado de dar los detalles fue el vocero de la fuerza, Néstor Rodríguez, que confirmó que se trataba de un artefacto preparado para estallar a la hora en que disertaría Uribe, pero minimizó el poder del explosivo. “Estaba preparado para tener un efecto más de conmoción, llamativo, que de destrucción”, aseguró al explicar que sólo hubiera causado un fuerte ruido. “Está indignado”, confirmaron fuentes cercanas a Oyarbide aludiendo al malestar del juez luego de que la policía le quitara peso al poder del explosivo. También anticiparon que el juez inició una investigación sobre estas discrepancias. Ayer, Uribe arribó al teatro en medio de un fuerte dispositivo de seguridad con efectivos locales y los guardaespaldas propios que lo acompañan en sus viajes al exterior. Mientras tanto, organizaciones políticas, sociales y estudiantiles realizaron una protesta en repudio a su presencia en Buenos Aires. Martín Pérez Cambet, encargado de relaciones internacionales de la organizadora del evento, Wom Latam, que lo trajo al país, afirmó que Uribe “se puso muy triste al conocer la noticia, pero al mismo tiempo fue inclaudicable su pasión para dar su conferencia en los mismos términos en los que estaba pautado. Nunca puso en duda su participación”.

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