lunes, 29 de diciembre de 2014

Fin a 13 años de persecusión al terrorismo fundamentalista.



La coalición liderada por Estados Unidos en Afganistán terminó ayer formalmente su misión de combate, más de 13 años después de que una alianza internacional derrocó al gobierno talibán que cobijó a los cerebros de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Unos 13.000 soldados extranjeros, en su mayoría norteamericanos, permanecerán en el país bajo una nueva misión de dos años denominada "Apoyo firme", que continuará con el entrenamiento de la coalición a las fuerzas de seguridad afganas, en momentos en que la insurgencia no da señales de retroceder.
"El día de hoy [por ayer] marca el fin de una era y el comienzo de una nueva", dijo en Kabul el general estadounidense John Campbell, comandante de las fuerzas internacionales, ISAF.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama , saludó el fin de la misión de la OTAN en Afganistán, pero advirtió que el país continúa siendo "un lugar peligroso".
"Ahora, gracias al extraordinario sacrificio de nuestros hombres y mujeres uniformados, nuestra misión de combate en Afganistán llega a su fin, y la más larga guerra en la historia de Estados Unidos se acaba de manera responsable", dijo.
"Nuestro país está más seguro por su servicio", agregó Obama, y señaló que la presencia militar norteamericana había permitido a los afganos reconstruir su país, celebrar sus primeras elecciones y finalizar su primera transición democrática en la historia del país.
En estos 13 años murieron en Afganistán unos 3500 soldados de la ISAF en combates contra los talibanes o en atentados, lo que la convierte en la operación más larga y con más víctimas mortales en la que ha participado la OTAN.
Los talibanes islámicos señalaron que incluso tras el fin de la misión de combate de la OTAN van a seguir atacando a las tropas extranjeras. "Le aseguro a nuestro pueblo que sus mujaidines seguirán luchando contra los intrusos, aun cuando quede uno solo en nuestro país", sostuvo el vocero talibán Zabihullah Mudshahed.
En privado, algunos funcionarios norteamericanos expresan su temor de un colapso similar al que se vivió en Irak, cuyo ejército se ha mostrado incapaz de contener el avance de la organización jihadista Estado Islámico .
"Los talibanes claramente no tienen el poder que tenían en 2001, pero están lejos de ser derrotados", dijo Vanda Felbab-Brown, analista del centro Brookings.
La situación sigue siendo peligrosa en el país e incluso empeoró en los últimos tiempos. En los primeros 11 meses de este año, Naciones Unidas contabilizó 3188 muertos civiles, más que nunca antes.
En nombre del gobierno afgano agradeció a las tropas internacionales el asesor de seguridad Hanif Atmar, y pidió que continúe el apoyo. "No queremos y no esperamos que nos apoyen ilimitadamente. Pero de todas maneras necesitamos su cooperación hoy más que nunca", dijo Atmar.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, consideró que la misión cumplió con su cometido. "Los terroristas ya no tienen un refugio en Afganistán y para millones de afganos se sentaron las bases de un futuro mejor", afirmó.
El final del despliegue de combate enfrenta, sin embargo, críticas en Afganistán. La directora de la Comisión de Derechos Humanos en Kabul, Sima Samar, censuró la estrategia de la OTAN. "No entendimos el aumento de soldados en 2009 y no entendemos ahora la retirada", señaló la ganadora del Premio Nobel Alternativo.

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